Tiempo

Lo malo de tener tiempo para pensar es exactamente eso, que piensas.

Pensar demasiado debería venir con una advertencia que saltara en nuestra cabeza igual que la que hay en los paquetes de tabaco.. ‘pensar demasiado es perjudicial para la salud’.

Verdad es que en muchos momentos de la vida hay cosas que si tenemos que pensar, que no podemos hacer a lo loco, que a veces por no pensar dos veces las cosas acabamos haciendo lo que no debemos hacer. Pero más cierto es todavía, que a veces por pensar demasiado dejamos pasar oportunidades que posiblemente no se vuelvan a repetir, que no nos subimos al tren y algunos de ellos pasan de largo sin volver a mirar atrás.

Supongo que crecer es encontrar un equilibrio entre pensar y no hacerlo en algunas ocasiones. Que conforme van pasando los años dejamos un poco más aparcada la locura para valorar las consecuencias de nuestros actos, o intentar imaginar como será el después de tomar una decisión que no tenemos muy clara.

Supongo también que crecer es pensar en el punto en que te encuentras en la vida y en las cosas que te rodean. Es aprender a aceptar que al final el camino de la vida siempre lo andas solo, y que la gente viene y va. Que finalmente los que están cerca acaban aprendiendo a pensar en lo suyo y que aunque siguen igual de cerca, aunque no se ha movido del sitio, todo toma un sentido diferente. Crecer debe ser dejar pasar el tiempo, y con él aprender a valorar las oportunidades que nos va dejando en su paso. Aprender a mirar por uno mismo y aceptar que al final lo que cuenta es la vida de cada uno aceptando que mirar alrededor muchas veces cuesta un mundo.

Crecer es además, aprender a mirar atrás, sonreír con los malos recuerdos y llorar por algunos buenos, porque posiblemente ninguno de ellos se repita y todos queden formando parte de un pasado al que, si tenemos que volver, sea para recordar que muchas veces si es verdad eso de ‘cualquier tiempo pasado fue mejor‘ pero siendo capaces de volver la vista hacia delante sin miedo alguno a afrontar lo que viene sin dejar pasar por alto ni las alegrías ni las penas que nos pertenecen. Crecemos cuando aprendemos a ser valientes, cuando no nos echamos un paso atrás por miedo a sentir, cuando somos capaces de admitir que nuestra vida es nuestra, y que, como bien decía la canción de Mecano ‘lo que digan los demás esta de más‘.

Crecemos cuando no se nos caen los anillos por decirle a alguien que le echamos de menos, cuando nos tragamos el orgullo y damos el primer paso con un simple ‘hola’, y también cuando nos damos cuenta de que a pesar de que esperas que alguien te pregunte como estás, muchas veces te basta con preguntártelo a ti mismo, porque sabes que eres la única persona a la que le vas a contestar con toda la sinceridad que tienes dentro.

Crecemos cuando aprendemos que la vida esta llena de casualidades, y que lo mismo que vienen, se van. Cuando perdemos el miedo a acostumbrarnos a algo o alguien simplemente porque no sabes cuanto tiempo puede durar, cuando somos capaces de mirarnos al espejo y reconocer lo que llevamos dentro.

Crecemos de verdad cuando no dejamos de ser niños cuando tenemos que serlo, cuando nos sigue sobrando ilusión en los momentos que se necesitan y cuando los pequeños detalles siempre consiguen hacernos sonreír.

Lo malo de tener tiempo para pensar, es exactamente eso.. que piensas, cosa que muchas veces evitamos por miedo a lo que nos podemos encontrar si nos enfrentamos con nosotros mismos.

En estas ultimas semanas he empezado a crecer, a aprender de mi misma y a abrir los ojos con respecto a los demás, y si soy sincera.. aunque me queda camino.. por ahora no me va tan mal.

 

Si tuviera que decir adiós.

Si mañana me marchara a un lugar donde pasar el tiempo y buscar una vida totalmente diferente a la que llevo, mi forma de decir adiós iría mucho más allá de una palabra.

Si tuviera que decir adiós, os diría que a pesar de los palos de la vida he sido feliz. Que he reído y he llorado, con y sin razón, que la he cagado muchas veces y que siempre he intentado rectificar mis errores. Que no soy perfecta pero que me quiero así. Os diría que me he tropezado muchas veces, que a pesar de sentirme joven, muchas veces creo que me caen los años encima, y que aunque cada vez me cuesta más, siempre encuentro las fuerzas para volverme a levantar.

Que no me gustan las prisas, pero que me impaciento rápido, que a pesar de haber recorrido mundo, mi casa esta donde están los míos, donde siempre necesito volver. Que no solía decir ‘te quiero’ pero que los años me han hecho comprender el valor que tiene decir las cosas que normalmente se dan por hecho. Que aunque estoy rodeada de gente, muchas veces no veo a nadie.

Os diría que me derrumbo mucho más de lo que me gustaría y que la cara.. la cara no es el espejo del alma. Que muchas veces me ha hecho falta que alguien me preguntara como estaba, y que muchas veces he sido yo quien no ha hecho la pregunta por el miedo a agobiar. Que me importan las cosas mucho más de lo que hago parecer, y que ser un sobre cerrado a cal y canto muchas veces no es tan fácil como imagináis.

Diría que hay canciones que han marcado mi vida, y que podéis encontrarme en cualquier frase de alguna de ellas que recuerde a mi. Que quiero y he querido con el alma, el corazón y las entrañas, que aunque no lo reconozco me enamoro de amores imposibles y que quiero a morir a la gente que se lo ha ganado.
Que la vida me ha enseñado que la gente que está más tiempo a tu lado no es realmente la que merece más la pena, y que hay casualidades por las que merece la pena sonreír cada día. Que he vivido momentos que quedarán siempre en el recuerdo, que hay conversaciones que valen una vida, y que a veces, para entenderse no hace falta decir ni siquiera una palabra, que basta con mirarse a los ojos.

Os diría también, que muchas veces me he preocupado demasiado por cosas que no han merecido la pena, y que he dado por hecho muchas más cosas de las que debía. Que adoro a mi madre, y que aunque sea una pesada que muchas veces logra sacarme de mis casillas no sabría vivir sin ella. Que tengo una estrella en el cielo, y que allá donde este, estoy más que segura de que, con mis fallos y mis aciertos, sigue orgulloso de mi.

Si tuviera que hablaros de mi, os diría que tengo muchos más fallos que aciertos, pero que los pocos aciertos que tengo son tan buenos que no todos los merecen. Que nunca me ha faltado nada, y que los pequeños detalles siempre han sido los que más valor han tenido para mi. Que he bebido más de lo que debería y que me he dado cuenta de que así no se solucionan los problemas.
Os diría que a pesar de todo esto, sigo sin aprenderme muchas lecciones aunque tengo claro que los errores siempre son para aprender.

Si mañana tuviera que marcharme lejos a empezar una nueva vida, os diría que la distancia no se mide en kilómetros, y que estar cerca o lejos de la gente está en el corazón y no en lo que diga un mapa. Que odio los domingos y no me gusta madrugar, y que hay días que son mejores días solo por el simple hecho de saber que alguien se ha acordado de ti. Que muchas veces necesito un abrazo y suelo pedirlo a gritos en silencio, y que para conocerme de verdad solo había que rascar un poco en la armadura.. porque aunque me empeñe en hacer creer lo contrario.. se desarma mucho más fácilmente de lo que creéis.

Buenas noches.

 

 

 

De cansar(se)

Se ha cansado de las idas y venidas, del correprisa, de querer con el alma y el estómago un día para asesinar a las mariposas de su estómago al siguiente.
Se ha cansado de las sonrisas rotas, de que le bajen la luna y las estrellas y se las quiten sin darle tiempo si quiera a rozarlas con la punta de los dedos.
Cada día le duele un poco más soñar despierta, pensar que puede llegar a creerse las cosas que parecen evidentes a ratos y otras parece que solo están en su cabeza.
A veces le cuesta sonreír aunque su fachada lo disimule perfectamente, y últimamente llora más de lo que se tiene permitido.
Se ha cansado de romper las promesas que se hace a si misma, aunque por suerte no olvida que solo puede permitirse prometer a los demás lo que si pueda cumplir.
Se ha cansado de entenderlo todo y en realidad no entender nada, de las preguntas sin respuesta y de los silencios que dan gritos mudos.
De pensar si las cosas son blancas, negras o de color gris. De confundir el amor con el cariño y el cariño con la amistad. De tragarse lo que siente aunque a veces se le haga bola porque bastante tiene cada uno con su vida.
Ya no aguanta echar besos al aire, ni tener muy claro cuando toca besar y cuando ponerse de espaldas.
Esta cansada de aguantar los chaparrones, de disimular con ella misma que no sabe lo que le pasa cuando en realidad lo tiene muy claro. De hacer ver que es de piedra cuando realmente hace mucho que esta a punto de romperse.
Esta sentada, haciendo balance de su vida sin saber muy bien cuanto tiempo le va a hacer falta para poner orden en ella, ni cuanto tardan en curarse algunas heridas, y aún así, mañana se pondrá en pie y tendrá que seguir andando.

El arte no se muere nunca.

Salgo a la calle esta mañana, aun no son ni las 8, y llueve. No es una lluvia normal, son gotas muy finas que casi no puedo ver pero que mojan. Un cala bobos que diriamos en mi tierra. ‘Pues vaya gracia, porque no he pillado el paraguas, si decian que iba a salir el sol!‘ es lo primero que me pasa por la mente cuando a penas he dado diez pasos hasta la boca del metro que me lleva a trabajar como cada mañana.

Hace sueño, más de lo normal, ‘anoche debería haberme ido a dormir antes y dejarme de chácharas, esta noche no me pasa lo mismo

Llego a Moncloa, como todas las mañanas, pero esta vez más tarde, el metro, al que tan poco cariño le tengo se ha estropeado y nos hemos quedado en medio de un tunel parados como 15 minutos en los que he mirado el reloj alrededor de veinte veces.

‘Mierda, hoy voy a llegar tarde, y con este tiempo de mierda seguro que encima hay atasco’

Salgo del metro mirando el reloj, ‘si subo corriendo llego a pillar el bus de menos diez‘. Dicho y hecho.. carrera al canto de buena mañana.

Llegué!‘ me siento en el primer sitio que pillo libre, me quito el abrigo, la bufanda y aun me sobra la mitad de la ropa que llevo encima.. ‘mierda de invierno, de ciudad y de calefacciones.’

Saco el movil, alguien da los buenos días por uno de los montones de grupos de whatsapp, line, o telegram.

Buenos días por decir algo‘ respondo.

Salgo de la estación, esta lloviendo bastante más. Vuelve a sonar el móvil, y esta vez.. esta vez abro los ojos todo lo que puedo e incluso podría decir que un poco más.

Oye, que fuerte que se ha muerto Paco de Lucia‘ escribe alguien al otro lado de mi pantalla. ¿QUÉ? ¿PERDÓN? NO PUEDE SER.

Busco rapidamente la noticia y efectivamente, era cierta.

No me preguntéis porque, pero de repente.. se me hace un nudo en la garganta. ‘Seré imbécil, todos los días se muere gente, y no por eso me pongo más triste. Verónica por favor.. no seas lela

Me dedico durante un rato a leer lo que encuentro sobre el tema, y sin darme ni cuenta estoy buscando ‘entre dos aguas‘ y dándole al play.

Ahora entiendo porque llueve, el cielo también estaba triste, igual que todas las guitarras a partir de ahora no sonarán igual porque como bien he leído bastante veces a lo largo del día de hoy.. se han quedado huérfanas.

Se que para algunos no es demasiado normal que te entristezca la marcha de alguien a quien no has tenido de frente ni una sola vez en la vida, pero ese señor.. Don Francisco Sánchez Gómez ha marcado mi vida (igual que la de muchos otros) sin que el nunca llegara a saberlo.

Hablaba a media mañana con alguien que me decia que no hacia falta que te gustara el flamenco, que hoy la música en general estaba de luto, que este señor tenia manos de oro y que fue un antes y un después de un genero musical. Que sentia cada nota que salia de las cuerdas de su guitarra y que era capaz de remover las tripas de alguien que se parara a escucharlo durante un rato. Y tenía razón.. cuanta además.

Pensaba, que a veces me cuesta creer que haya nada más allá donde nos esperen los que ya se han ido, pero que si por alguna remota casualidad lo hubiera.. allí estaría Camarón, esperandole con los brazos abiertos para demostrar a quien fuera que el arte se lleva en la sangre y que no muere cuando muere el cuerpo.

Y entonces.. entonces salió el sol. Y me dio por sonreír, porque quizá esa teoría.. no fuera tan descabellada y en algún lugar del que no tenemos conocimiento estaba sonando ‘Como el agua’ esa canción que siendo tan pequeñita me tenia tan enamorada.

Cada uno siente las cosas como quiere, y yo.. yo no soy mucho sin la música, esa que me hace llorar cuando es lunes y no tengo animos de nada, la que me hace reírme al recordar muchos momentos vividos, y la que, en definitiva me han hecho lo que soy, con cada verso de las miles de canciones que han formado parte de mi vida, y con los acordes que suenan y te hacen sonreír o ponerte a llorar como cuando eras niña.

No hace mucho le regalé una guitarra por fin a mi ahijado. Esa misma noche, cuando hablábamos de que tenia que aprender a tocar muy bien, no se me ocurrió mejor ejemplo que Paco. El era el maestro de los maestros. Para gustos los colores, pero creo que nadie podrá hacer llorar y reír a una guitarra como lo ha hecho él, nunca.

Así que acto seguido, le pedí a su madre el Mac y le puse un video para que entendiera lo que supone tener arte y saber acariciar las cuerdas de una guitarra.

Por desgracia, nunca tendré la oportunidad de que lo vea hacer magia con una guitarra en directo, pero me queda, le queda, nos queda el legado. El arte que durante su vida decidió compartir con nosotros. Eso no se muere nunca.

Señor Francisco. Don Paco de Lucia. Que usted descanse en paz.

Estoy improvisando.

Quizás podría tener una vida mejor.

Si, quizás si.

Podría vivir de un modo más tranquilo, sin los vaivenes de ir de un lado para otro entre trenes, autobuses y aviones que un día me hacen estar aquí y al día siguiente en un lugar totalmente diferente.

Quizás podría tener una vida mejor.

Podría no tener que preocuparme por las cosas que me preocupan, podría simplemente dedicarme a vivir lo bueno que me pasa y no dejar que las preocupaciones me quitaran tiempo de disfrutar pensando y dando vueltas a cosas que, por más que las piense no las puedo solucionar.

Si, puede ser que pudiera  tener una vida mejor.

Podría quizás, ser capaz de compartir el peso de lo que afecta a los que quiero, podría ser capaz de echarme un poco más a la espalda los lamentos e intentar convertirlos siempre en alegrías.

Podría tener una vida mejor, pero no es lo que quiero.

Vivo la vida a mi manera, con mis alegrías, pero también con mis penas.

Mis preocupaciones forman parte de mi, y el saber que los demás las tienen y las quieren compartir conmigo aun a sabiendas de que no soy capaz de solucionarles el problema, también.

Odio el ir y venir tan constantemente, pero estoy segura de que lo echaría menos si eso acabase. Porque al final, soy un poquito así, ni de aquí ni de allí, pero con un trozo en todas las partes por las que paso.
A veces no creo que hayan vidas perfectas, por eso no quiero tener una vida mejor, me gusta esta, con sus pros y sus contras. Con mis preocupaciones tontas porque el whatsapp no suena, o porque quizás a veces suena demasiado. Con mi intentar encontrar las palabras que a veces no me salen para decir ‘quédate porque no se muy bien lo que voy a hacer sin ti‘, con mis ‘no quiero irme, pero se que no puedo quedarme’. Con mis ‘aquí estoy, pase lo que pase

Podría tener una vida mejor, pero me gusta la mía.

Con los que intentan hacer que el sol salga a pesar del temporal, con quienes sacan una sonrisa por más que le cueste solo por verme sonreír, con quienes están y no se mueven llueve, nieve o truene. Porque en realidad.. si lo pienso bien y aunque a veces dude de si la perfección existe, mi vida es perfecta.
Quizá no la estoy viviendo de la mejor manera a los ojos de otros, pero la estoy viviendo como se, improvisando.
Dando dos pasos adelante y a veces cinco atrás, corriendo como si no hubiera mañana aún sabiendo que en algún momento me agotaré y tendré que parar a reponer fuerzas, y acompañada de los míos, nunca sola.

Hace menos de una hora que he llegado a un lugar al que no quería volver, y del que ya me quiero ir, y sin embargo.. sin embargo se que este es mi sitio, aunque a veces se me olvide.

Ojalá, ojalá de corazón, todos algún día os deis cuenta de que vuestra vida, como la mía, puede ser mejor, pero no por eso será perfecta. Porque normalmente, lo perfecto se encuentro en la imperfección de las cosas, y hay que aprender a querer lo que tenemos así, y es entonces cuando nos damos cuenta.

Buenas noches.

La historia de un presente.

Tengo 30 años.

 Y esta es la cifra que desde hace unos días marca mi presente.

Tengo muchas cosas que decir, y a mi, que casi nunca parecen faltarme las palabras, no me salen en orden.

En los últimos días, desde que cumplí los 30, no he hecho más que darme cuenta de la fortuna que tengo en mi vida. No es algo que no supiera, pero creo que es de los pensamientos más repetidos últimamente.

No es fácil cumplir años, aunque llegado un punto, prefieres pensar que es mejor cumplirlos que dejar de hacerlo. Pero todavía es menos fácil cuando estas lejos de quienes te han visto crecer, de quienes han estado contigo durante tantos cumpleaños.

Pero de repente, sin saber muy bien como, aparece un puñado de gente que, aunque no te hace olvidar que estas lejos de muchos de los que quieres, te hacen sentir que también estas en casa.

Y es que, cuando hablo de casa no me refiero a esas paredes con techos y puertas en las que todos solemos pasar los días, si no que me refiero a estar protegida, a que te den un abrazo si lo necesitas, a que te saquen una carcajada con cualquier tontería, y a que sean capaces de secarte las lagrimas si, como me pasa a mi, suena una canción que te hace recordar lo que ya no tienes y te da por llorar.

Me refiero a gente con nombres y apellidos, esos que te hacen enfadar, que te hacen replantearte la vida. Los que son capaces de plantarse en la puerta de tu casa el mismo día de tu cumpleaños porque.. ‘si tú no puedes ir a la Criolla, la Criolla se planta en tu casa‘. Esos con quienes te planteas en muchos momentos que es lo que estas haciendo con tu vida, quienes te ponen un café que te hace soltar de carrerilla todo lo que llevas callándote durante tiempo. Los que se van sin darte las buenas noches, pero te mandan un mensaje para que sepas que no se olvidan de ti, los que te ponen Melendi para que cantes en el coche y aguantan la música de ‘los panchitos‘ aunque sea algo que esta por encima de su paciencia, quienes te nombran su fotógrafa oficial y te piden que no cambies nunca. Los que te han cuidado desde el minuto cero, los que te sacan a bailar cuando dices ‘es que quiero bailar‘ y los que se ponen estrellas amarillas en una camiseta roja para parece la Unión Sovietica.
A aquellos que te hacen hacerte fotos antes de salir de casa y que te obligan a ponerte un vestido a pesar de que tú.. ‘no te veas demasiado con él‘ A quienes siempre tienen una palabra de animo y te recuerdan que a veces lo mejor, es no intentar entender cosas que no hay quien las entienda. A los que son ansias para comprar entradas que luego te regalan para que te mueras de amor y hagas charcos de lagrimas (llorando de felicidad)
Me refiero a esa gente que te dibuja a mano para que nunca te olvides de ella, a esos a quienes aunque les falte el animo se plantan en tu fiesta de cumpleaños con su mejor sonrisa para compartirla contigo (y a quienes les pides que ojalá esa sonrisa no les falte nunca).
Me refiero a esos que siempre están, aunque no les veas. A los que están más cerca y a los que a veces están lejos. A aquellos con quienes compartes conversaciones en el baño de un bar y acaban siendo tu ‘mini yo‘.
A los que aunque en un principio no te caían demasiado bien, son capaces de dar abrazos que curan las penas y que cuando te dicen que te quieren mucho son capaces de removerte por dentro algo que no se describe con palabras. Hablo de esos que, sin haberte visto en la vida, leen algo tuyo y te traen regalos que con una simple frase te enseñan una lección de vida que cada día tienes presente.
Me refiero a los que te mandan una foto y te dicen que ya formas parte de su muro, a los que echas de menos cuando solo ha pasado un rato que has dejado de verles. Me refiero a los que aunque no les guste Estopa les quieres igualmente porque lo valen así. A quienes te firman cosas que rozan el alma detrás de fotos que al mirarlas solo te hacen reír y a quienes te recuerdan que tienes un pijama de Piolin a tu disposición en todo momento.
Me refiero a esos que, aunque no lleven tu sangre, son tus patas del banco y es a ellos, a quienes en parte, les debes sentirte feliz en muchos momentos del día a día. A aquellos que aparecieron haciendo música hace muchísimos años y siguen ahí, viéndote crecer.

Yo ya hace mucho tiempo que lo sabía, pero desde que cumplí los 30 no dejo de pensar en que tengo una casa inmensa. En la que siempre me siento arropada, aunque fuera caigan ‘rayos y centellas’ y en la que me hacen sentir especial en los momentos en los que me cuesta levantar la vista para ver si al sol le da la gana de salir de una puta vez.
De unos días a esta parte he reído, he llorado, me he enfadado, he sido confidente y he revelado secretos. De unos días a esta parte he echado de menos, y he soñado con los ojos abiertos.
Quizá sean demasiadas cosas para tan poco tiempo, y quizá también me deje la mitad de las cosas que quiero deciros, pero a veces AMIGOS.. las palabras no son capaces de decirlo todo.

Si les doy las GRACIAS me quedo corta, apuntaros un abrazo para la próxima que esos normalmente suelen transmitir mucho mejor todo esto que me gustaría deciros y que con esto se queda corto.
Una cosa si os voy a decir, me siento ORGULLOSA de teneros en mi vida. No se si creo demasiado en el destino, pero tengo una deuda con quien os puso en mi camino.

Y a mis 30 y tres días os diré que.. estoy cansada (y que igual es tiempo de relajarse un poquito..) pero estoy MUY FELIZ de saber que os tengo cerca.

Que NUNCA os falte una sonrisa, que vuestros sueños se cumplan y que lo veamos juntos.

2014-02-02 18.32.30 2014-02-02 18.32.49 2014-02-02 18.33.23

El riesgo de vivir.

Tengo la vida a medias, algunos proyectos también.

Me queda gente que nombrar en este rincón, gente a la que tengo que querer, aunque no les vea todo lo que quisiera, aunque no me haya sentado cara a cara a contarles que cosas son las que me preocupan.

Pero puse pausa, y eso deberá esperar. Creo que les llegará el momento, porque muchos de ellos ya tienen preparado su texto, pero hoy.. hoy no será el día.

Pierdo la constancia, así soy, que cojo las cosas con muchas ganas y si no hay nada que siga llamándome la atención, cuando se me pasa.. se me ha pasado.

Y así va un poco mi vida.

Dando tumbos de un lado a otro, queriendo a rabiar un día y soltando lastre al día siguiente.

Y entonces es cuando me voy.

Cuando me encierro en mi misma y pienso poco en lo que dejo fuera.

No creo que la distancia lo cure todo, ni siquiera creo que el tiempo lo haga, pero hay algo que me queda claro, y es, que si ayuda a priorizar las cosas de la vida. A saber cual es la postura en la que hay que ponerse para que ciertas heridas duelan menos, y que además hace que aprendamos las lecciones sin vendas en los ojos, y sabiendo en que punto exacto esta el dolor que nos lleva a estar pensando en cada cosa.

En estos últimos días he aprendido que es mucho mejor sacar la cabeza de debajo del ala cuando tengo la sensación de que lo único que quiero es correr y que no me encuentre nadie. Me he dado cuenta de que encerrarse a intentar poner orden en una vida que es un desastre esta bien, pero que a veces no se puede hacer todo sola. Que callarse y ahorrarte las explicaciones hace que los que te quieren se preocupen por ti, y que una simple pregunta puede removerte hasta el alma porque no sabes que contestar ante ella.

Y vuelvo, como siempre vuelvo. 

Abro los ojos y decido que ya ha llegado el momento de salir y enfrentarme a lo que, a veces parece que me puede.

A veces, cuando llega este momento, aunque tengo algunas cosas muy claras, pasa algo que en un solo segundo las vuelve a poner borrosas. Y entonces, de repente, tengo la sensación de que no ha valido la pena pensar tanto, callarme tanto, hacer que la gente que se preocupe piense que me pasa algo más allá de mis movidas mentales.

Pero esa sensación.. esa solo dura un segundo. Luego miro un poco más allá y me veo a mi, sonriendo, y dándome cuenta de que si sirve, que aunque haya cosas que todavía quedan borrosas aun habiéndome planteado mucho sobre ellas, hay cosas que cada vez veo más claras.

Es entonces cuando entiendo que hay cosas que no dependen solo de uno, que la vida no se vive sola.

Que la vida no es solo mía, que mi vida es tan mía como de todos aquellos que van pasando por ella. De los que se han ido, de los que se quedaron solo un ratito y de los que decidieron llegar y tomar sitio porque por ahora no tienen intención de irse a ningún sitio.

Es entonces cuando comprendo, que mis decisiones son mías, pero que a veces esas decisiones no puedo tomarlas sola, que necesito una mano que tire de una cuerda para abrirme los ojos, o alguien que me diga ‘para que te estás embalando’.

Es ahí, cuando con mis casi 3o años me doy cuenta de que una simple frase puede destrozar el alma y un abrazo puede curar todos los males.

Y es en ese justo momento cuando, como una princesa de ojos verdes dijo no hace mucho ‘El tiempo es un contrahecho que corre cuando quiero ir despacio y parece que va a pararse cuando quiero ir deprisa. Y así no se puede.’

La vida duele, el tiempo pasa y muchas veces no somos conscientes de lo que estamos dejando correr, ya sea para bien, o para mal.

Y si de algo sirve esconder la cabeza bajo el ala es sobre todo para darte cuenta que no estás sola. Que aunque a veces parezca que si, siempre hay alguien que te tiende la mano para que seas capaz de asumir los riesgos.

Porque así es la vida, el riesgo de ganar o de perder. De reír o de llorar. Las ganas de ganar, y el dolor de perder una partida. El riesgo de levantarte, caerte y volverte a caer, y no podemos hacer nada para evitarlo, hay que vivirla, hacerla nuestra, aprender de lo malo y disfrutar de lo bueno, aunque muchas veces, la niebla no nos deje ver más allá de nuestras narices y el gris no sea el color que más nos guste.

Este texto ha salido de mis manos, pero tal y como nos va la vida, tengo claro que podría haber salido de las manos de mucha gente más. Y se que no es fácil, y que a veces parece que las nubes son tan hijas de puta que no hay manera de saber que el sol está detrás. Que cuando día tras día no vemos un rayito, pensamos que nunca más va a salir. Pero si no sale el sol, siempre hay alguien que lo pinte para que no se nos olvide nunca que estar, sigue estando ahí.

Y que eso pase señores.. ese es el mejor riesgo que tiene la vida, el de saber que no la jugamos solos.